jueves, 11 de agosto de 2016


                                         NOVELAS JUVENILES Y DE AVENTURA

Novela de aventura: Se considera que los orígenes del género de aventuras se encuentran en La Odisea y en La Ilíada de Homero (siglo VIII a. d C.) y, por ende, en la épica clásica. En la primera, el héroe Ulises lucha por volver a su hogar en Ítaca tras la Guerra de Troya. He aquí el viaje iniciático del protagonista que será la base para las futuras aventuras narrativas. También los cuentos de Las mil y una noches, donde encontramos a Aladino o Simbad, el marino. Con respecto a la Edad Media, los libros de caballerías, como El Libro del Caballero Zifar o Amadís de Gaula, son una buena referencia. No podemos olvidar tampoco Don Quijote de la Mancha, inspirado en ellos, el cual cuenta las aventuras y desventuras del hidalgo Alonso Quijano, obsesionado por salir en busca de enemigos y salvaguardar su honor y el de su amada Dulcinea.


Novela juvenil: La literatura juvenil se define desde la perspectiva del lector. Si hubiese que aventurar una posible definición habría que centrarse en toda creación artística que está condicionada y coartada por el destinatario al que va dirigida. Desde este punto de vista, el escritor renuncia a cualquier atisbo de libertad creativa porque va a adecuar todas las herramientas literarias a un receptor inmaduro como lector y como persona; es, en definitiva, un lector sin bagaje literario ni vital. Y en este cajón de sastre cabe todo, pero sí es cierto que se puede extraer una serie de constantes que consiguen formar un bloque homogéneo, unas características recurrentes. Una de esas constantes es el empleo de forma mayoritaria del género narrativo como su vehículo de expresión. En efecto, las novelas juveniles son legión, y en todas ellas predomina una temática que pretende ser juvenil: una trama amorosa, una trama misteriosa o una trama aventurera.

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